El tabaco es una planta hermosa, de gran porte y grandes hojas y flores blancas, rosadas, rojas o verdes que, incluso en tiempos, se utilizaba como adorno en las casas. Sin embargo, pese a esa apariencia, en su composición se han detectado ya más de cuatro mil quinientas sustancias diferentes y se esperan encontrar muchísimas más (hasta 100.000, se dice). Alguna que otra inocente, como el agua, pero la mayoría tóxicas o altamente tóxicas y, al menos 53, claramente cancerígenas.
El tabaco que se fuma hoy día dista mucho de parecerse al que fumaban los indios de cuando Cristóbal Colón porque, además del papel, los tabaqueros (esos asesinos), añaden cientos de sustancias malignas (abonos, pesticidas, aditivos, etc.) que los indios no se fumaban y, además, del resultado de la combustión de las mismas, se generan otras tantas sustancias también peligrosas desconocidas por los pulmones indios. De manera que tenemos cientos y cientos de sustancias potencialmente letales añadidas al tabaco primigenio.
En la elaboración del tabaco existe un proceso ya documentado desde el siglo XVII que se llama la “moja” y que entre otras cosas sirve para añadirle todo tipo de aditivos al tabaco ya picado, a fin de hacerlo más “apetitoso”. De los primeros aditivos que se tienen noticia quizá los más conocidos sean lo edulcorantes naturales más o menos elaborados como la miel, la melaza, las ciruelas pasas, los higos, el azúcar, etc.
Los añadidos después tienen unos nombrecitos como los siguientes:
Acetaldehídos, acetona, aceites, ácido butílico, ácido carbónico, ácido clorogénico, ácido esteárico, ácido fénico, ácido palmítico, ácido quínico, ácido sulfúrico, ácidos carboxílicos, acroleína, alcaloides, alcohol, aldehídos volátiles, alquilfenoles, alquitranes, aminas, aminoácidos, amoníaco, anhídrido sulfuroso, aromatizantes, arsénico, azúcares, bases volátiles, benzeno, benzofluorantano, benzopireno, -B naftilaminas, butano, cacao, cadmio, café, cannabinoides, carbazoles, carbohidratos, catecol, ceras, cenizas, cianida, cianuro de hidrógeno, cobre, colorantes, compuestos heteropolicíclicos, crisenos, cromo, ddt, dibenzopireno, dicloroestilbeno, difenoles, dióxido de carbono, dioxinas, disulfuro de metilo, dotriacontano, escatol, estaño, fenantreno, fenoles, formaldehídos, fitoesteroles, hidrocarburos aromáticos, glicerol, hidrazina, hidroquinona, hierro, humectantes, indol, isoprenos, isótopos radiactivos, mantequilla, metales pesados, mercurio, metilcolantreno, metilcriseno, monóxido de carbono, neofitadieno, nicotina, niquel, nitrosaminas, nitrosonornicotina, N-alquilindoles, níquel, pinolaína, piridina, ortocresol, óxido de carbono, óxido de nitrógeno, pirolisis, plomo 210, polifenoles, polonio 210, proteínas, protocarburo de hidrógeno, radón, resinas, saborizantes, sulfuro de carbonilo, sulfuro de carbono, sulfuro de dimetilo, sulfuro de hidrógeno, sustancias nitrogenoides, terpenoides, tiofeno, titanio, toluenos, zinc y un largo etcétera.
Sin embargo, los tabaqueros dicen que lo que añaden al tabaco son únicamente aditivos autorizados y que la inmensa mayoría de ellos salen de las plantas o los animales (como si no hubiera plantas y animales venenosos). También la bomba bacteriológica (la llamada bomba atómica de los pobres) sale de las plantas y los animales.

:S Da miedo lo que las tabacaleras pueden llegar a hacer por vender más. Muchas de las substancias que se le agregan al cigarro son para causar dependencia.
El dinero todo lo corrompe, chicos. Mejor pobres pero sanitos.
mejor pobres y organizados.
ARRIBA L@S QUE LUCHAN!!!